Niko era un perro muy bonito que vivía
en al calle, pero justo al poco de abrir los ojos Oscar le recogió.
En pleno verano Oscar y Niko no paraban de jugar hasta que llegó
la hora de que Oscar fuera al colegio.
Pero el problema no estaba sólo en eso, Oscar dejó de
preocuparse de Niko quien cada vez estaba más triste pero llego
el día en que Niko se tenía que ir. Fueron todos en el
coche y en medio de la carretera allí lo abandonaron, como no
sabía donde ir siguió el viento que lo llevó a
una cueva donde había muchos perros como él y allí
vivió feliz para siempre.
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