El unicornio y la bruja
Hace mucho, mucho tiempo, en un pueblo muy lejano vivía una bruja. Era muy mala pero quería cambiar porque su carácter era muy fuerte.
Un buen día salió a pasear en un bosque muy espeluznante: era oscuro, los árboles estaban rotos, las hojas silbaban con el viento haciendo “zzzisss…!!”. Parecía que todo cobraba vida. Al final del camino del bosque vio una cosa que se movía y era reluciente. Se fue acercando, preparándose para hacer magia. Cuando la bruja levantó la barita, un unicornio le habló:
- Hola bruja! Soy un unicornio que vengo en son de paz. Me he enterado que quieres cambiar. Yo te ayudaré pero con una condición: cuando acabe con tu deseo, deberás tú cumplir uno para mí: me deberás convertir en un príncipe; hacer aparecer a un dragón que rapte a una princesa para yo salvarla y casarme con ella.
La bruja así lo hizo. Firmó un papel donde lo ponía todo. El unicornio le dijo a la bruja que debía ir a un bosque, coger una manzana y un kiwi, triturarlo todo y echarle saliva de sapo. Luego le dijo que por la noche se lo bebiera. Pero el unicornio le advirtió que debía ser valiente porque debía pasar tres pruebas :
- Matar a un dragón
- Convertir a una rana en un árbol
- Coger la fruta
La bruja salió en marcha con su escoba para hacer las pruebas. Mientras tanto, el unicornio buscaba una princesa.
Al cabo de tres meses, la bruja volvió, con muchos arañazos pero viva. Se encontraron en el bosque otra vez. La bruja lo trajo todo y lo trituró, lo hirvió y por la noche se lo bebió. Por la mañana, el unicornio fue a la casa de la bruja y cumplió el trato. Lo convirtió en un príncipe. Construyó un dragón y salvó a la princesa que él había escogido. Era castaña, con pelo rizado y de medida bastante alta. La bruja, de regalo de boda le regaló un unicornio, en señal de que él había sido uno. El príncipe y la princesa subieron en él y fueron a pasar una luna de miel espectacular. La bruja también encontró su “príncipe”: un brujo. El príncipe se enteró y le envió otro unicornio en señal que lo había ayudado. Y así acabó la historia.
Autores: Nerea i Trini
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